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Qué hacer y qué no para mostrar piel en el trabajo (¡y no es lo que está pensando!)

Para algunas personas que viven con psoriasis o UCE, escoger qué ponerse a la mañana es muy difícil. Estos son algunos consejos para vestirse como quiera mientras vive con su afección de la piel.

No sea mal pensado, ¡no estamos hablando de algún tipo de experimento laboral subido de tono! Es el momento de tener una charla honesta sobre cómo es vivir con una enfermedad de la piel y abordar la pregunta intimidante que todos enfrentamos cada mañana: ¿Qué me voy a poner para ir a trabajar hoy?

No nos malinterprete, nos encanta el hecho de que los empleados estén más relajados con el tema de las “prendas adecuadas para el trabajo”. Pero, ¿qué pasa si tiene una afección de la piel como psoriasis o urticaria? La pregunta de qué usar a la mañana puede ser aún más intimidante. No es solo la pregunta de qué vestido fabuloso ponerse, sino también las preguntas que podría recibir si la gente ve las áreas escamadas en sus piernas o las ronchas en sus brazos. Y esas preguntas son aún más intimidantes que cualquier otra.

Para que sea más fácil, busca sus pantalones negros comunes y otra camisa de manga larga, otra vez. Pero, ¿qué pasa si el día está caluroso y soleado? ¿Qué pasa si no pudo resistirse y compró ese vestido demasiado caro que pone sus piernas al descubierto? Sabe que quiere usarlo, porque sabe que luce fabulosa con él. Entonces debe hacerlo, aunque tenga una afección de la piel. Porque todos merecen verse y sentirse fabulosos en el trabajo, estos son algunos consejos sobre qué hacer y qué no para mostrar piel en el trabajo:

Tenga un saco o cárdigan en su escritorio.

No nos malinterprete, si se siente cómodo mostrando su afección de piel, definitivamente debe hacerlo. Pero para esos momentos de inseguridad, o esas reuniones importantes con gente nueva a las que no quiere tener que dar explicaciones, fácilmente puede ponerse un cárdigan arriba de cualquier cosa que esté usando. Y notará que mucha gente hace eso; ¡el aire acondicionado de la oficina puede ser muy frío!

No esconda su piel si no tiene que hacerlo.

Hay fuerza en ser auténtico. Entonces, ¿por qué no se arriesga y lleva con orgullo esas escamas y ronchas? Si la gente mira, déjelos mirar. Su enfermedad de la piel no es su culpa, así que no hay necesidad de actuar como si lo fuera. A veces, las personas tienen que enfrentarse a las cosas para derribar los estigmas; así que, tal vez hoy sea el día para que usted rompa con algunas ideas erróneas.

Tenga un par de zapatos extra en caso de angioedema.

Incluso su compañera de trabajo que siempre usa tacones necesitará tomarse un descanso y usar zapatos cómodos algunos días. Entonces, si sufre un episodio de angioedema inesperado, póngase sus zapatos cómodos. Todos conocen ese sentimiento...

No sienta vergüenza.

Es más fácil decirlo que hacerlo. Su enfermedad de la piel podría ser altamante visible, lo que hace que no sentir vergüenza sea aún más difícil. Pero no es contagioso ni peligroso; simplemente significa que las células de su piel trabajan más duro que las de los demás, al menos parte del tiempo. Por ejemplo, con la psoriasis, las células de la piel crecen y se desarrollan más rápido y salen afuera (a la superficie de su piel) mucho más rápido.1 Así que si la gente pregunta, encuentre el coraje y dé una respuesta inteligente y astuta. Sus células están haciendo lo que usted hace en el trabajo todos los días: ¡trabajar más duro y más rápido que los demás!

Prepare un discurso de presentación.

Todos lo hemos hecho. Pero en lugar de contarle a alguien quién es usted, lo que hace o de dónde es en 20 segundos, es posible que tenga que contarle que tiene una afección de la piel y que no es contagiosa. Hacer eso con una actitud que demuestra confianza y seguridad la hará sentir (y lucir) aún mejor con esa falda.

Es posible que tarde un poco de tiempo antes de que pueda contestar la pregunta de moda diaria con: “Hoy, me pongo la camisa de manga corta” u “Hoy, finalmente me voy a poner esas sandalias de tiras”. Pero eso está bien. Incluso considerarlo desarrollará su confianza. Y, si alguien le mira raro o hace una pregunta osada, usted simplemente sonría, ponga su mano en su cintura y prepárese para practicar el discurso de presentación. Y le saldrá mejor cada vez que lo practique y un día será usted quien se convierta en el dueño de su piel y su guardarropas, ¡y no al revés!

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